









Ala, una caminata de una hora parriba y otra pabajo...un señor buscando a su mujer Margaret por el sendero que lleva al "summit" del volcán, y nosotros sudando mientras nos concentrábamos en nuestros pies y el camino rocoso de lava. Pero una vez arriba...que maravilla de vista: Auckland a lo lejos y su Skytower, muchas más islas alrededor...y todavía sin señal de Margaret. Es bastante increíble que sólo hace 600 años que existe la isla de Rangitoto, producida por la errupción del volcán...en nuestra jerga sería como quien dice que explotó ayer y tachán! un isla con árboles y dos casitas a la orilla del mar. Lo más curioso era que una señora mayor abre las puertas de su minicasita para que te puedas pasear por ella y admirar la decoración antigua del interior. Ella ya no vive ahí, porque decidió que estaba cansada y que merecía mejor calidad de vida. Ahor sólo viene desde la ciudad para mostrar su casa, minimuseo de la vida sobre un volcán. Lo que más vida da a esta excursión fue el viajecito en ferry de media hora. Me encanta el transporte marítimo, lo hace aun más único.
La tropa de la excursión: Ben, Andy, Christie y yo...más el vinito, el sushi o bocata y las gafas de sol. Vimos el cráter, pero estaba cubierto de vegetación, y si hubiera sacado una foto no lo habríais distinguido...o sea que rienda libre a la imaginación. De hecho, la razón por la que he sacado fotos es para que veaís como estoy y que sigo con vida. Trabajo un montón ahora, pero el hecho de por fin tener mi permiso de trabajo y haber comenzado con la nueva empresa es motivo de celebración.

