














Como que ya empieza el veranito y el sol ya pega de esa manera que te deja la piel a lo gamba. Pero se agradece, especialmente después de haber sufrido dos inviernos seguidos y realmente me viene bien un poco de color. Mi piel de quesillo ya da un poco de asco la verdad. En el festival montan mercadillos donde venden de todo: ropa, bisutería, zapatos, gorritos comida, etc. Además ofrecen conciertos en los diversos escenarios montados dispersamente por todo el parque. Hace dos años o más que este festival sufría bajo la lluvia, pero este año me dio la bienvenida con una sonrisa soleada. Me quemé, como no. Después del festival nos fuimos a casa del hermano de Ben y disfrutamos de una barbacoa alucinante. Unas 15 personas famélicas atacando la carne y las ensaladas. También jugamos varios partidos de volley-jardín. Y obviamente mis saques se dedicaban a destrozar el huertecillo del fondo. Es que si no hacen la pista a tamaño real, mis cálculos serán erróneos y no puedo no sacar a lo bestia, jajaja. Disfruté como una niña pequeña jugando y tirandome al césped para recuperar los balones perdidos...como en los viejos tiempos. La piel rojiza de mis brazos y nariz ardían que daba gusto, pero es lo que hay.

1 comment:
hello and I would have loved to see your Gambaita color nariz y ...!!!
Cuidate muchp hija and keep the Festival rolling
Dad
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